Los datos se recogerán en un sistema informático que permitirá el análisis estadístico y la representación en detalle de los datos recogidos durante el proceso de fabricación, así como del análisis de compuestos orgánicos e inorgánicos, tanto para las botellas fabricadas con los polímeros empleados actualmente como para las botellas fabricadas con el biopolímero elegido. Una vez terminado el estudio de idoneidad se estudiará la sostenibilidad, seguridad y funcionalidad de los recipientes elegidos, así como la realización del estudio del ciclo de vida de estos.
Este proyecto se alinea a la perfección con el reto de la Comunidad Valenciana de fomentar la economía circular baja en carbono, promoviendo un paso importante hacia la adopción de prácticas más sostenibles en los laboratorios de control de calidad, que fomentan la innovación y el desarrollo de soluciones respetuosas con el medio ambiente.
El Proyecto B3CLab está avalado por la Agencia Valenciana de Innovación, y tiene las siguientes cifras clave:
El proyecto B3CLab impulsa una alternativa innovadora y respetuosa con el medio ambiente en el ámbito del análisis de calidad del agua. A través del uso de biopolímeros, se apuesta por envases más sostenibles que reduzcan el impacto ambiental y promuevan la economía circular. Esta iniciativa no solo mejora la eficiencia en los procesos de laboratorio, sino que también contribuye al desarrollo de tecnologías limpias y responsables.
El trabajo desarrollado a lo largo del proyecto B3CLab nos ha permitido proporcionar una alternativa viable para sustituir envases fabricados con materiales de origen petroquímico y que consiste en una botella biobasada fabricada a partir de ácido poliláctico (PLA). Para ello, se ha validado un proceso de fabricación que cumple con los estándares funcionales para ser empleados en laboratorios de control de calidad. Los estudios de migración y las pruebas con matrices reales, confirman que estos envases son adecuados para el almacenamiento y transporte de agua para la determinación de compuestos inorgánicos, cumpliendo con los requisitos de calidad y seguridad necesarios.
Respecto a los compuestos orgánicos, se ha observado adsorción de la mayoría de ellos. Sin embargo, los compuestos PFAS (sustancias perfluoroalquiladas) han mostrado resultados satisfactorios, lo que ha dado lugar a la ampliación de su analítica pasando de la determinación de dos compuestos a la incorporación de 20 y el cálculo de suma de PFAS total. Este resultado aporta un valor significativo al estudio, ya que permitió la evaluación del comportamiento del material y el envase para la preservación de estos contaminantes emergentes, eliminando la necesidad de utilizar material de vidrio, tradicionalmente complejo en los procesos de muestreo.
Los análisis de microplásticos en las botellas de PLA también han demostrado un buen comportamiento del material, abriendo paso a diferentes aplicaciones del envase.
Respecto al diseño del producto, se ha identificado un desafío importante en la compatibilidad de materiales: las botellas fabricadas en PLA tradicionalmente utilizan tapones de polietileno (PE), lo que plantea una inconsistencia en términos de biodegradabilidad del conjunto. Esta cuestión se ha abordado para mantener la coherencia del sello de biodegradabilidad del producto final y asegurar su viabilidad comercial como alternativa sostenible.
En conclusión, la validación técnica obtenida para compuestos inorgánicos y PFAS respalda la viabilidad del producto en el mercado.